Feria de artesanía de San Román
Sábado 17 de Noviembre de 2007
A las 10:00 ...
- Apertura de la tradicional Feria Artesanal
- Exposición Etnológica
- Concentracción de coches clásicos y excursión por las rodalías
- Alfarería de Fo Isidro Peirón Cubero (Pueyo de Sta. Cruz)
- Exposición de talla por José Riba (se podrá ver en su casa)
A las 11:00 ...
- Juegos Tradicionales Internacionales "Juegos de mi Pueblo"
A las 14:30 ...
- Comida de hermandad en el Salón Social
- Se regalará el cuenco donde se servirá el cocido de
judias y de postre brazo de gitano.
- El precio es de 9 € para los socios y 15 € para los no socios.
Hay que apuntarse a Ramón de Tomasa antes del día 15 de
Noviembre.
Organiza : Asociación cultural de La Puebla de Castro
Colaboran : Excmo. Ayto. de La Puebla de Castro y Excma. Diputación
Prov. de Huesca
Quien Fue San Román ?
La vida de nuestro santo estuvo muy ligada a la de San Lorenzo, y es por eso que la Iglesia celebra su
fiesta en la víspera de San Lorenzo. Sólo sabemos que Román era un soldado a las órdenes del
emperador Valeriano. Como tal, participaba activamente en la persecución de cristianos, y probablemente
fue él quien capturó a San Lorenzo.
Estuvo presente en su interrogatorio, y ya entonces comenzó a pensar en todo lo que decía aquel
hombre. Román había escuchado muchas historias acerca de los cristianos: que eran caníbales, que
practicaban el incesto y que se entregaban a extrañas orgías. Pero nada de eso correspondía con la
actitud de su prisionero, que no hacía más que hablar del amor de Dios y de la fe en un mundo mejor. Días
más tarde, cuando tuvo que presenciar la tortura de San Lorenzo, Román seguía meditando. ¿Era posible
que, efectivamente, Dios hubiera venido al mundo y se hubiera dejado matar sólo por amor?
Fue entonces cuando reparó en la actitud del mártir ante los tormentos. No gritaba, ni imploraba perdón,
y mucho menos parecía dispuesto a abjurar de su fe. Nuestro santo pensó que tal valor y alegría no
podían ser meramente humanos: sin duda estaban inspirados por un ser superior, quizá aquel Jesús del
que hablaba San Lorenzo. En ese momento vio a un ángel que estaba limpiando amorosamente las
heridas del preso. Ya no lo dudó más: en su corazón se convirtió al cristianismo, y así se lo manifestó al
mártir al oído.
Deseando bautizarse, se ofreció para escoltar al prisionero hasta la celda. Una vez allí buscó un poco de
agua e imploró al santo que oficiase el sacramento: San Lorenzo lo hizo encantado, feliz que su martirio
diese frutos tan rápidos.
Después del bautismo, Román no pudo contenerse, y le reveló al emperador que se había vuelto cristiano
a través del ejemplo de aquel hombre. Valerio no lo dudó ni un instante: lo despojó del rango de soldado
imperial y ordenó que fuese decapitado.