Feria de artesanía de San Román
Sábado 15 de Noviembre de 2008
De las 11:00 a las 14:00 ...
- Apertura de la tradicional Feria Artesanal
- Exposición Casetas y Vistas del Pirineo por José Noguera en el salón del Ayuntamiento
- Exposición de talla por José Riba (se podrá ver en su casa). Destacando
la nueva maqueta de La Virgen de la Peña.
A las 11:00 ...
- Juegos Tradicionales organizados por los Hnos. Carrera
A las 14:00 ...
- Comida de hermandad en el Salón Social
- Ensalada, Caldereta de Ternasco cocinada por Pastores Grupo Cooperativo y brazo de gitano de Lascuarre
- El precio es de 12 € para los socios y 16 € para los no socios.
Hay que apuntarse a Ramón de Tomasa antes del día 13 de
Noviembre.
Organiza : Asociación cultural de La Puebla de Castro
Colaboran : Excmo. Ayto. de La Puebla de Castro y Excma. Diputación
Prov. de Huesca
Quien Fue San Román ?
La vida de nuestro santo estuvo muy ligada a la de San Lorenzo, y es por eso que la Iglesia celebra su
fiesta en la víspera de San Lorenzo. Sólo sabemos que Román era un soldado a las órdenes del
emperador Valeriano. Como tal, participaba activamente en la persecución de cristianos, y probablemente
fue él quien capturó a San Lorenzo.
Estuvo presente en su interrogatorio, y ya entonces comenzó a pensar en todo lo que decía aquel
hombre. Román había escuchado muchas historias acerca de los cristianos: que eran caníbales, que
practicaban el incesto y que se entregaban a extrañas orgías. Pero nada de eso correspondía con la
actitud de su prisionero, que no hacía más que hablar del amor de Dios y de la fe en un mundo mejor. Días
más tarde, cuando tuvo que presenciar la tortura de San Lorenzo, Román seguía meditando. ¿Era posible
que, efectivamente, Dios hubiera venido al mundo y se hubiera dejado matar sólo por amor?
Fue entonces cuando reparó en la actitud del mártir ante los tormentos. No gritaba, ni imploraba perdón,
y mucho menos parecía dispuesto a abjurar de su fe. Nuestro santo pensó que tal valor y alegría no
podían ser meramente humanos: sin duda estaban inspirados por un ser superior, quizá aquel Jesús del
que hablaba San Lorenzo. En ese momento vio a un ángel que estaba limpiando amorosamente las
heridas del preso. Ya no lo dudó más: en su corazón se convirtió al cristianismo, y así se lo manifestó al
mártir al oído.
Deseando bautizarse, se ofreció para escoltar al prisionero hasta la celda. Una vez allí buscó un poco de
agua e imploró al santo que oficiase el sacramento: San Lorenzo lo hizo encantado, feliz que su martirio
diese frutos tan rápidos.
Después del bautismo, Román no pudo contenerse, y le reveló al emperador que se había vuelto cristiano
a través del ejemplo de aquel hombre. Valerio no lo dudó ni un instante: lo despojó del rango de soldado
imperial y ordenó que fuese decapitado.