Retablo gótico
Totalmente restaurado en 1995
El
retablo gótico que actualmente
preside la iglesia parroquial de Santa Bárbara de La Puebla de
Castro, procede de la ermita románica de San Román, en
Castro (ver Castro),
donde el historiador norteamericano Post la vio en 1928. La
obra se desmontó en 1936 con motivo de la guerra civil
española y las tablas se trasladaron a Ginebra. Al finalizar
la contienda fueron devueltas a la iglesia de La Puebla de Castro
(11/8/1939) y entonces se colocaron en el retablo de manera
arbitraria. Hay que advertir que faltan las piezas del sotabanco y
del guardapolvo que tenía elementos vegetales pintados y
tampoco se conserva la mayor parte de su mazonería primitiva.
El
retablo está compuesto por banco y cuerpo de cinco calles con
tres pisos cada una, donde se distribuyen veinticuatro pinturas de
diferentes temas.
La obra se debió hacer hacia 1495-1500 y en
él intervinieron dos talleres de pintura distintos, como solía
ocurrir en piezas de estas dimensiones. Incluso como guía para
los colaboradores, el maestro hizo indicaciones de color, según
se pueden interpretar los textos que se han podido ver en escrituras
subyacentes de determinadas zonas.
La
participación de varias manos se acusa en que hay imágenes
peor resueltas, con ciertos defectos de dibujo y proporciones. En el
colorido predominan los tonos a base de rojos, azules y verdes,
además de oros.
Uno
de los dos principales maestros pintores que intervinieron en el
retablo es el autor de las historias de la Pasión del banco y
se cree que debe ser el artista de los Países Bajos Juan de
Lovaina a juzgar por la firma que hay en el cinturón de uno de
los verdugos en la escena de la Coronación espinas.
Lovaina
está documentado en Zaragoza desde al menos 1497 y con posterioridad
fijó su residencia en Pertusa (Huesca). Han desaparecido sus
retablos documentados de Bujaraloz, Pertusa y la catedral de Huesca,
y no se ha identificado otra obra suya para poder compararla con
ésta. Estilísticamente, en las tablas de esta parte, es
patente el influjo flamenco. De la variedad de fuentes utilizadas por
el pintor para sus composiciones es buena prueba que la escena del
Santo Entierro de Cristo esté copiada de una estampa del
grabador alemán Martín Schogauer, cuyos modelos
sirvieron con frecuencia como fuente de inspiración para los
pintores que trabajaron en Aragón a finales del gótico.
El
resto de las tablas están más vinculadas a modelos
aragoneses derivados de Bartolomé Bermejo, quien permaneció
durante diez años en Aragón y se relacionan con la obra
de Miguel Jiménez y Martín Bernat, maestros muy activos
en Aragón por esas fechas. En este segundo conjunto no
descartamos la intervención de Lovaina junto al otro maestro.
En él abunda el oro en relieve tanto en los nimbos, como en
los borden de los vestidos, cetros, coronas, detalles de armaduras y
joyas.
El
retablo, además de estar dedicado a la historia de San Román
de Antioquía, narra una escena de la infancia de Jesús
y otras de la Pasión y muerte, tomadas de los Evangelios
canónicos. El sufrimiento redentor de Cristo ocupa el centro
del pensamiento tardío de la Edad Media y las escenas de la
Pasión se colocaban sistemáticamente en el banco par
que los fieles pudieran verlas más cercanas. Completan el
conjunto apóstoles y padres de la Iglesia.